A mitad de junio Juan y yo nos escapamos de Santiago para pegarnos una aventura por el sur de bolivia. En mente ver todo lo que el tiempo y las comunicaciones por este paÃs nos quisieran conceder, salar de uyuni, potosÃ, sucre, cochabamba…
Volamos a Calama, en la II región de Antofagasta para tomar un tren hasta Uyuni. En Calama nos esperaban dos amigos chilenos de muy buena honda, Isabel y Fabián. Con ellos pasamos el primer dÃa en esta ciudad que crece por el negocio del cobre en medio del desierto de Atacama. Tomando chelas y haciendo fotos estúpidas, hasta que se hiciera la hora de pillar el tren del infierno, que después de 20 horas nos terminarÃa dejando en Uyuni tras atravesar el altiplano andino.
En el tren que partÃa a las 23h, todo lo malo que habÃa leido o me habÃan contado se hizo realidad, sobretodo el frio y las incomodidades del viaje. Este tren de mercancÃas que en ningún momento pasa de los 30Km/h tiene un vagón destartalado y sin calefacción, lo cual se hizo llevadero durante las primeras horas en que congeniamos con un grupo de gringos californianos que iban bien provistos de vino tinto chileno para entrar en calor. Aparte ibamos preparados con ropa caliente y sacos de dormir, algo imprescindible para este viaje. Ya entrada la noche cada cual se enfundó en su saco, pero nuestros amigos no iban tan bien preparados y a 3500 m en medio del altiplano, las temperaturas de -10 no perdonaron a más de uno que estuvo a punto de no contarlo. A las 7 de la mañana llegamos a oyagüe, pueblo fronterizo donde hacer todos los trámites de aduana y después el tren avanzó 1km hasta Avaroa, en la parte Boliviana, donde el tren no podÃa continuar y tenÃamos que esperar a que llegara una locomotora boliviana para hacer el cambio de vagones; cosas de las malas relaciones entre paÃses… el tema es que nos quedamos aquà plantados durante 5 horas. Tuvimos tiempo de ir a la escuela del pueblo, visitar el cementerio de trenes o echar una siesta en medio del desierto. Finalmente el tren llegó a Uyuni, a eso de las 7 de la tarde y nos pusimos en marcha para encontrar cobijo, cambiar moneda y decidir los próximos pasos a dar, ya que no ibamos tan sobrados de tiempo. Por un lado querÃamos ir a Potosà para pasar la noche de San Juan y luego regresar a Uyuni para hacer el tour de 3 dÃas por el salar. Después de ver que la ruta a PotosÃ, un camino empedrado que desaparece en época de lluvias se hacÃa mucho más larga de lo que esperabamos, entre 5 y 7 horas para recorrer 180km, se habÃa convertido en el mayor escollo de nuestro viaje. Finalmente dimos con la solución y tras pasar la noche con nuestros amigos californianos y con robert, un inglés que vivÃa en La Paz con un negocio de artesanÃa, a la mañana siguiente pillamos el primer bus hacia PotosÃ. 6 horas de viaje entre áridas montañas y pequeños oasis a orillas de los rÃos, con vicuñas, llamas o alpacas dando color al camino, agradable dentro de lo incómodo del transporte. Finalmente llegamos a PotosÃ. Esta ciudad de 140 mil habitantes, es la segunda ciudad más alta del mundo, a 4200 msnm tiene una larga historia colonial; a partir de su fundación a mitad del siglo XVI, con motivo del descubrimiento de Cerro Rico, una montaña que roza los 5 mil y que durante 4 siglos ha sido explotada por la minerÃa, por sus grandes reservas de plata (hoy agotadas). Esta ciudad fue durante varios siglos la más rica del continente, y rivalizó en riqueza con ciudades como ParÃs, Londres o Sevilla. Prueba de ello son sus innumerables mansiones, iglesias y monumentos, asà como la casa de la moneda, bonito edificio del siglo XVIII donde se acuñaban las monedas de plata para luego enviarlas a España. La otra cara de la moneda son los millares de almas que perecieron en los túneles de la mina. Se dice que aquà se generó tanto dinero, que se podrÃa haber hecho un puente que uniera America con España con tanta plata y otro con los huesos de la gente que dio su vida en ese lugar.[wikipedia] En Potosà nos alojamos en el hostal Koala Den confortable hostal con muy buen ambiente de mochileros(backpackers) donde conocimos a Fede, un madrileño que llevaba 7 meses recorriendo el globo, de india y tailandia a australia, nueva zelanda y ahora sudamérica. También congeniamos con otro grupo de mochileras bastante simpáticas, el buen rollo reinaba y nosotros no podÃamos estar más encantados. Por la tarde dimos un paseillo por la ciudad, subimos hasta el mercado del Calvario no sin dificultad por las empinadas cuestas que se juntaban a la falta de oxÃgeno por la altura. Allà nos proveimos de hojas de coca para combatir el soroche. En este colorido mercado te puedes tomar un rico café boliviano por peso y medio, comprar dinamita para los mineros y todo tipo de artefactos de pirotecnia asà que Juan y Fede se aprovisionaron de algunos petardos para la noche de San Juan. Por la noche salimos los tres a cenar en uno de los supuestos mejores restaurantes de la ciudad, pero la verdad es que no fue nada del otro mundo, juan se pilló un bistec de carne de llama que parecÃa una suela de zapato y yo ni me acuerdo, asà serÃa. Lo más gracioso del lugar era la carta traducida al inglés con algún traductor del año de la tos. Después salimos a callejear en busca de una buena hoguera donde saltar y bailar como se supone que se celebra esta fiesta, pero lejos de eso lo único que habÃan eran pequeños fuegos para familias o grupos de amigos; en uno de estos nos acoplamos con un grupo de chavales que no llegarÃan a los 20, muy agradables la verdad, nos invitaron a un trago tÃpico de allÃ, el chuflai, una especie de orujo mezclado con soda, fue gracioso cuando Fede sacó su bolsa de hojas de coca y uno de ellos se volvió loco, la enganchó y empezo a zampar hojas como si fueran patatillas y a repartir por sus amigos xD yo juraÃa que eso no colocaba lo más mÃnimo, pero el tema es que se la fundieron de bien. Siguiendo con la marcha potosina conocimos a un grupo de sindicalistas que también nos invitaron al mismo trago y con quienes fuimos a un boliche a tomar algo y conversar de polÃtica boliviana, instructivo al principio pero al final rayaban un poco, además eran bastante fachas y contrarios al MAS de Evo. Para acabar la noche, como no, otro grupillo de bolivianos bastante simpaticones con que nos topamos llegando al hostal y que insistieron en que fueramos a su casa a escuchar heavy metal y tomar algo, si no recuerdo mal lo mismo que con los de antes, y lo mismo, atiborre a hojas de coca y anecdotas potosinas al canto. No estuvo tan mal la noche, interesante conocer a tanta gente, pero lo malo fue que a las 8 estabamos en pie para ir a visitar la mina del Cerro Rico, y eso fue un auténtico suplicio… Primera parada en el Calvario para comprar dinamita y coca para regalarle a los mineros. El tema es que la coca les ayuda a respirar con las condiciones tan patéticas del interior de la mina, altura, poco oxÃgeno, temperaturas entre 40 y 50º, gases tóxicos… y la dinamita bueno, con dos tubos de dinamita 14 bolivianos (1,5€) un minero tiene para 2 semanas de trabajo. Lo curioso es que te la venden en las cantidades que quieras y no te piden ni el dni. Después fuimos a una fábrica de tratamiento de los minerales, donde separan el estaño, zinc, cobre y plata del resto. Estas fábricas, multinacionales canadienses la mayorÃa, producen gran cantidad de desechos tóxicos que van a parar a los rÃos de la región, espantoso no? pues peor es cuando te dicen lo que cobra la gente que trabaja ahÃ, entre 500 y 900 bolivianos al mes, a 12 por 1 euro podeis imaginar el resto.
Ojos del Salar
un poco de contorsionismo
Aquà nos despedimos del salar, una pena no poder quedarnos a ver la puesta de sol
Por la noche nos encontramos con nuestros amigos californianos con los que nos tomamos unas Paceñas antes de que continuaran su camino hacia el norte. Nosotros tenÃamos el bus de vuelta a Calama (Chile) a las 3 de la mañana, viaje que fue sin duda el peor de todos en esta aventura boliviana.
Por un lado estaba el frio atroz, pero peor que eso fue montarse en un bus abarrotado de gente, con un viejo hediondo sentado en mi apoyamanos durante 3 horas, más frÃo, peor mezcla de olores (la higiene no está muy de moda en esta región, además de que las cañerÃas están congeladas la mayor parte del dÃa y no te puedes ni duchar) y un trayecto muy malo. Todo fueron incomodidades, más que nunca, durante 13 horas que se hicieron insoportables, incluyendo la parada fronteriza de nuevo, pero me ahorro más detalles desagradables, para olvidar.
Por fin en Calama volvimos a reunirnos con Fabián e Isabel y pasamos la tarde y noche del lunes contandoles todo lo vivido, al calor de una piscola chilena. Como última anécdota en casa de estos amigos tuvimos el temblor de tierra más tocho que he vivido en Chile hasta la fecha, 10 segundos temblando toda la casa, moviendose lamparas, botellas y demás; 5 grados y bienvenidos de vuelta a Chile!! En la madrugada del martes tomamos el avión de regreso a Santiago y dimos por finalizado este gran viaje de 6 dÃas por el sur este de Bolivia. Si he descubierto sitios increibles en lo que va de año por sudamérica, este es sin duda uno de los más memorables, bolivia es un paÃs increible y cada instante que pasamos allà fue intenso, un viaje lleno de sensaciones intensas, el salar, la mina, potosÃ, la gente o los medios de transporte. Recitando una sabia frase de nos dijo un boliviano en potosÃ, en Bolivia todo es posible, pero nada es seguro.























































































































































































































